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Tesla Model S P90D: Al borde de lo absurdo

Monday 02 May 2016

Tesla Model S P90D: Al borde de lo absurdo
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Tiene ruedas, pero vuela; tiene volante, pero no es necesario; parece un auto, pero es una grandiosa representación del futuro, hoy.

Texto: Carlos Sandoval / Fotos: Uriel Roldán

Por fin alcanzamos el sueño, pero al estar ahí todo parecía tan sobrenatural que pensamos estar dormidos entre hadas y fantasías. P90D, definitivamente el nombre de una nave espacial de película de ciencia ficción… y lo es. Hay pocas palabras capaces de describir qué tan distinto es un Tesla Model S de un auto “normal”, aunque al final es lo mismo, una cápsula motriz capaz de llevar personas de un lado a otro. La idea no es nueva, sin embargo, la forma de ejecutarlo respecto a los demás armadores es radicalmente distinta e innovadora.

Para entender mejor un auto como este, basta “conocer” al director general de Tesla. Elon Musk es un visionario, físico y emprendedor sudafricano que comenzó a amasar su fortuna al desarrollar y después vender la más grande plataforma de pagos en línea del mundo: PayPal. Hoy, además de dirigir Tesla, es director ejecutivo y CTO de SpaceX y presidente de SolarCity, empresas con altísimo contenido tecnológico innovador con una especie de meta común: mejorar las condiciones de vida en el planeta.

Tesla inició con el Roadster, el primer 100% eléctrico comercializable en “alto” volumen, un deportivo de nicho basado en la plataforma de un Lotus Elise impulsado exclusivamente por baterías y un motor eléctrico. Fueron necesarios años, mucho trabajo, inversiones en el orden de los cientos de millones de dólares y un conato de quiebra financiera para que por fin se hiciera realidad del Model S, el primer auto 100% desarrollado por la firma californiana.

El Model S no debe ser catalogado como un eléctrico (aunque lo es); como cualquier otro auto deberá competir contra similares por tipo de carrocería y calidad de manufactura, equipamiento, acabados, etc. De tal suerte, y a pesar de que sus creadores insisten en llamarlo sedán (Model S), es más parecido por formas y dimensiones a un coupé fastback cuatro puertas, muy al estilo de un Audi A7, Mercedes CLS, BMW Serie 6 Gran Coupe, Porsche Panamera o Maserati Quattroporte, un segmento híper exclusivo, lleno de lujo, tecnología y versiones deportivas firmadas con apellidos como AMG, M, RS y, desde ahora: P. Sí, el nombre es Tesla Model S, pero el apellido es compuesto, donde la “P” significa performance (alto desempeño), el “90” de la capacidad de las baterías en kW —se rumora que viene una de 100—, y la “D” por el doble motor, es decir, con tracción integral permanente. En resumen, el modelo que manejamos tiene toda la farmacia encima y es, excepto por algo de equipo opcional, el Model S más equipado y potente  hasta la fecha.

No obstante, podemos ponerlo a la par en calidad, equipamiento, lujo y demás, hay al menos dos rubros donde el Model S es muy superior a sus rivales: exclusividad y aceleración. Sí, tener un Model S implica acceder al exclusivo club de Tesla. Son pocos los que están ahí, y varios los que siguen en lista de espera con una planta apenas produciendo mil unidades al mes. Antes de contarles acerca de la experiencia y las bondades de este auto, debemos ser muy claros con una de sus principales características, una que lo separa por mucho incluso de los más veloces modelos de su segmento y también de varios deportivos exóticos: la aceleración. Jamás en nuestra experiencia en pruebas automotrices de más de 10 años nos habíamos mareado con la forma de acelerar de un auto. No es un problema o defecto, es más bien una contundencia que raya lo absurdo e irrisorio, justo como el paquete opcional de nuestro auto lo dice en su nombre: Ludicrous (ridículo). Esta modalidad viene con un costo extra, e incluye algo de hardware de control eléctrico y software que nos permite activarlo o desactivarlo a voluntad y convertirlo de un veloz X-Wing al Milenium Falcon en Warp Speed, o como dirían en la sátira de Star Wars, Space Balls: Ludicrous Speed. Una vez activada esta modalidad en un submenú de la gigantesca pantalla central de 17 pulgadas, las baterías inician un proceso de calentamiento que puede tomar hasta media hora si están frías, pero una vez están listas, nuestro corcel eléctrico se ha transformado en un bomba de aceleración que, desde cero, nos catapultará con 1G hacia atrás hasta alcanzar los 100 km/h en apenas tres segundos. Si lo deseamos, el Model S podrá seguir acelerando hasta casi alcanzar los 250 km/h como velocidad máxima. Incluso monstruos de la velocidad como el Porsche Panamera Turbo S necesitan 3.8 segundos para alcanzar los cien, y Tesla lo hace en menos tiempo sin generar un solo gramo de CO2 en el “escape” y cargando más de 2.2 toneladas.

Bien, pues acelera como nada nunca antes visto (en su segmento) y eso que de agencia sale con neumáticos “verdes” que priorizan la durabilidad y la baja resistencia al rodaje —mayor eficiencia energética— con un treadwear de 500 (súper duras), pero esto nos pasa factura al rodar rápido o en circuito, pues no tendrán la mejor adherencia en curvas y menos si consideramos el gran peso del auto. A pesar de que acelera mejor que muchos deportivos, hay que dejar claro que en esencia no lo es, se trata de un gran sedán de lujo. Los frenos están a la medida, aunque podrían ser ligeramente más grandes para evitar la fatiga en condiciones de abuso, la dirección es completamente eléctrica, variable a la velocidad y muy precisa, mientras que la suspensión es una obra de arte al regular no sólo la dureza sino también la altura del auto, por lo que será tanto cómodo en ciudad como firme y ágil en carretera y pista.

Para cerrar con broche de oro, la puesta a punto del bastidor; el banco de baterías y motores están en el suelo del auto, bajando el centro de gravedad hasta el límite, mientras que la distribución de pesos entre ejes es 48/52, perfecta para un auto de prestaciones tan deportivas.

Un interior súper amplio hasta para cinco adultos y dos niños (paquete opcional), espacio para las maletas de todo mundo en las dos cajuelas, excelente calidad de acabados, materiales y ensambles y un sinfín de tecnologías de infoentretenimiento, hacen del Model S uno de los referentes no sólo en su segmento, sino en toda la industria. Claro, todo esto tiene un precio que no es bajo ni para la versión de entrada y mucho menos para la versión equipada que supera los tres millones de pesos, pero es de esos autos que después de conocer a detalle nos dejan claro que cada centavo hace algo, en desarrollo, tecnología, ecología, sustentabilidad, deportividad, lujo o diversión. Y lo vale.

Si todos los argumentos del Model S aún no lo hacen interesarse por los autos eléctricos, nada nunca lo hará, pero le anticipamos que se está perdiendo de lo mejor que la tecnología está haciendo por el transporte en esta década y en los siglos venideros, y es tan claro que incluso marcas como Porsche ya se preparan para fabricar contendientes directos contra Tesla, sí, también 100% eléctricos. El futuro está aquí.

 

ESPECIFICACIONES

MOTOR ELÉCTRICO: Corriente Alterna

POTENCIA: 713 lb-pie

PAR MÁXIMO: 713 lb-pie

BATERÍAS: ion-litio, 90 KWh

TRANSMISIÓN: Tren de engranes en pares de una sola velocidad

TRACCIÓN: Integral permanente, AWD

NEUMÁTICOS: 245/45R19

VEL. MÁXIMA: 249 km/h

0-100 KM/H: 3.0 s

CONSUMO: 4.5 km/kWh

AUTONOMÍA: 430 km

SEGURIDAD

FRENOS: Discos ventilados en las cuatro ruedas

ASISTENCIAS: ABS, TC y ESC

BOLSAS DE AIRE: Ocho

PRECIOS

RANGO: De 1,612,000 a 3,139,200 pesos

UNIDAD PROBADA: P90D Ludicrous; 2,980,200 pesos

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