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Porsche Cayman GT4 “El Aprendiz”

Saturday 05 September 2015

Porsche Cayman GT4 “El Aprendiz”
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“Mediocre alumno el que no sobrepasa a su maestro”. Leonardo Da Vinci. Y así, el GT4 no tiene ni un ápice de mediocridad, es quizá uno de los mejores Porsche que jamás hayamos manejado.

Texto: Carlos Sandoval / Fotos: Uriel Roldán

Sonará a blasfemia, pero nos ha gustado mucho más que varias versiones del 911, el hermano mayor de la casa de Stuttgart con más de 50 años en producción —más bien parece su padre—. Cuando el Boxster y Cayman llegaron al mundo de los biplaza de motor central, las reglas en Porsche parecían estar cambiando, no obstante, el 911 sigue y seguirá siendo el hijo predilecto de los alemanes, siempre con más potencia, más opciones, más radical, más tamaño y, claro, más precio. Sin embargo, el Cayman nos ha sabido demostrar que con ajustes significativos puede llegar a ser mucho más eficiente que su hermano predilecto, esto principalmente debido a dos ventajas competitivas: el menor peso y el motor en posición central —vs trasero del 911.

Parece mentira, pero apenas hace unos meses estábamos incrédulos de que hubiera algo mejor al Cayman GTS, la versión de calle “más purista” de este coupé. Hasta que Porsche decidió sorprendernos con la introducción más extrema jamás fabricada de un Cayman. Más incluso que el R de la pasada generación y el GTS de la actual, el GT4 es, en definitiva, la cúspide del hijo intermedio de Porsche. Sí, podrían hacerlo aún más radical y deslumbrarnos con un RS, pero automáticamente tendría más potencia que un 911 S, por lo que esto nunca sucederá, o al menos no bajo la actual filosofía de la marca.

Además de las evidentes diferencias estéticas encabezadas por un enorme ala invertida en la parte trasera sustituyendo al alerón retráctil (pesa menos), el GT4 presume mayores entradas de aire laterales, fascias más agresivas y con mayores entradas de aire a los radiadores frontales y enormes rines de 20 pulgadas (295 mm de ancho atrás), entre otros, pero es lo que no se puede ver lo que más sorprende de este GT4. El motor es el mismo del 911 S, un bóxer de seis cilindros y 3.8 litros capaz de generar 385 hp, apenas 15 menos que el 911 S, y esto con la única intención de no opacarlo (mucho). La caja es una manual de seis velocidades —no está disponible la evolucionada y extremista PDK del GT3— pero con las mismas relaciones del GTS, por lo que pueden llegar a sentirse un tanto largas, sobre todo yendo al límite en circuito. La suspensión delantera y las llantas son un copy/ paste de las del GT3, mientras que la trasera nunca la habíamos visto antes en un Porsche —no es compatible con ningún otro Cayman—, afinadas al más puro estilo de los autos de competencia con elementos ajustables, súper rígidos y ultra ligeros. ¿Más? Diferencial de deslizamiento limitado, aerodinámica ajustable y paquetes de personalización que pueden incluir jaula antivuelco, kit de extintor y demás juguetes para pista. Claro, excepto por las aplicaciones de video y telemetría para competición, de forma extraña no disponibles para México. Como todo buen Porsche, el precio puede subir y subir con opciones y equipamiento o personalización al gusto del cliente, incluidos discos carbono-cerámicos que en Europa alcanzan los 150 mil pesos (en Euros, claro) y los hermosos asientos de cubo fabricados en fibra de carbono diseñado para montar un arnés de seis puntos y desarrollados en un inicio para el GT3 RS, con un precio superior a los 50 mil pesos (el nuestro los tenía) y que nos hacen uno mismo con el Cayman GT4, incluida la opción de conocer el sabor del chicle que acabamos de pisar. ¿Suena a mucho, verdad?, pues lo es.

Por dentro, una joya, no muy distinto de un Cayman “regular”, pero con opciones incluso para que por el mismo dinero nos lo entreguen sin radio (PCM), pero por un poco más con nuestro nombre en los estribos y con carbono, Alcantara y costuras en contraste donde se nos antoje. Los asiento de cubo de competencia son simplemente hermosos y perfectos, incluso cómodos si no somos demasiado corpulentos, el problema será usarlos en calles como las nuestras, que junto con la suspensión de competencia son cansados e incómodos como los chistes de Jaimito.

Destaca el volante derivado del 918 (es el nuevo diseño a difundirse en todo Porsche) pero sin un solo botón, al igual que la caja manual acompañada del pedal de embrague, una “extraña” sensación que ya casi olvidábamos cómo se sentía en un alemán. Nos fascina poder volver a jugar con un Porsche en pista como en la vieja escuela, pues la mayoría de los que nos han prestado en los últimos años han sido automáticos.

Apenas giramos la llave con el mismo color de nuestro auto (aún no estamos convencidos) y el ronroneo típico del bóxer susurra profundamente a nuestras espaldas. Si queremos que la salida de los gases sea menos restringida y sonora, hay un botón para ello, pero la diferencia no es evidente. Engranamos la primera velocidad y aceleramos a fondo. Es firme, constante e inagotable en aceleración, tanto que apenas 4.4 segundo ya vamos a 100 km/h y si seguimos pegados al acelerador —con los respectivos cambios de velocidades— llegaremos casi a rozar los 300 km/h en una pista lo suficientemente larga o en la Autobahn alemana. Los frenos, a pesar de que en el nuestro eran de acero, son infatigables y nos pueden sacar los ojos en una frenada a fondo, simplemente no podemos imaginar lo que serán los carbono-cerámicos en un auto tan ligero.

Pero la verdadera maravilla al volante del GT4 no son los frenos o las enormes llantas de compuesto de carreras, ni los alerones que nos pegan a la pista, no, son el sobrio volante y el preciso acelerador, únicas “herramientas” que necesitaremos para llevar a este bebé al límite. Con el motor al centro y a pesar de la tracción trasera, el GT4 se comporta como un tren de levitación magnética, brutalmente veloz y absurdamente obediente. Es tan preciso, neutral e intuitivo, que aún al llevarlo al límite en una curva y comenzar a perder el eje trasero, podremos corregirlo y regularlo con tan sólo el acelerador, casi sin necesitar el volante. Es una máquina perfecta para la pista, es el juguete “accesible” que en Stuttgart siempre quisieron fabricar. Ok, no es más que para disfrutar el manejo en circuito al máximo y en la ciudad puede ser un tanto incómodo, tampoco está al nivel de un GT3 del que hereda muchas piezas e ingeniería, pero es un auto espectacular y todo el mundo debería poder tener uno en su garaje (son nuestros buenos deseos), lástima que Porsche no se podrá dar abasto con los pedidos y sólo algunos lo podrán disfrutar.

EN CIFRAS

MOTOR: H6, 3.8 L

POTENCIA: 385 HP

PAR MÁXIMO: 310 LB-PIE

TRANSMISIÓN: MANUAL DE 6

VELOCIDADES

TRACCIÓN: TRASERA

NEUMÁTICOS: DEL. 245/35 R20, TRAS. 295/30 R20

VEL. MÁXIMA: 295 KM/H

0-100 KM/H: 4.4 S

CONSUMO: 9.7 KM/L

AUTONOMÍA: 525 KM

SEGURIDAD

FRENOS: DISCOS VENTILADOS Y BARRENADOS EN LAS CUATRO RUEDAS

ASISTENCIAS: ABS, PSM, TPM, ASR, MSR Y PASM

BOLSAS DE AIRE: SEIS

PRECIOS

RANGO: DE 969,560 A 1,502,500

PESOS

UNIDAD PROBADA: CAYMAN GT4, 1,660,000 PESOS (EST.)

Porsche Cayman GT4 “El Aprendiz”
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Diciembre 2016
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