Titulo Seccion

Peugeot 308 GT, el Quebrantahuesos

Wednesday 01 April 2015

Peugeot 308 GT, el Quebrantahuesos
.
.
.

Ni película de fútbol ni ruta ciclista, el 308 GT es único entre los suyos, un depredador notablemente distinto a otros e incluso capaz de destrozar a su presa pulverizando sus huesos.

 

Suena tenebroso, ¿Verdad? Pues no lo es en absoluto. La referencia al ave de presa es sólo por lo diferente que es de sus rivales y, al mismo tiempo, es de cuidarse a la hora de comer, pues sus técnicas dejarán en ridículo a depredadores similares. El renovado hatchback francés por fin regresa a México cargado de diseño, propuestas innovadoras y un manejo envidiable. Como buen galo, la imagen es su carta principal, pero las cosas (afortunadamente) no son como antes y Peugeot ha refinado infinitamente a su hatch insignia.

De la gama completa del 308, manejamos en México el GT, una versión más picante —un tanto deportiva— que los 308 de entrada y tope de gama, antecedido por los Business, Allure y Féline (115 a 150 hp). Aunque las diferencias son pocas, son suficientes para separarlo y convertirlo en un producto de deseo. La silueta es muy similar a todo lo que podremos encontrar en el segmento de los hatchback compactos (Golf, León, Focus, Giulietta, A3, Serie 1, Mazda3, Clase A, Impreza y V40), pero se separa de todos ellos con detalles, estilización y características exclusivas de la marca. Los faros ahora incorporan el estilo búmeran que ya conocemos en otros ejemplares de la marca y en general el balance estético mezcla a la perfección elegancia y deportividad. Por fuera, lo único que deferencia al GT de los demás 308 son las fascias, estribos laterales, “difusor aerodinámico” atrás, y los “escapes” dobles junto con la pintura especial para esta versión.

Por dentro es otra historia y debemos adelantarles la conclusión: ¡Nos fascina! Si tuviéramos que describirlo con una palabra diríamos que es minimalista. Aunque expandiendo la definición es un auto netamente Premium al nivel de los mejores europeos, incluyendo a los rimbombantes alemanes. Nos encanta la limpieza de las líneas, la pureza del diseño, la consola central girando hacia el conductor, los mandos al volante, los pedales en aluminio, la perfecta calidad de ensambles, el gigantesco techo solar que deja entrar al astro rey en plenitud para los cinco ocupantes y la facilidad de operación de todos los comandos.

Lo que merece una mención aparte es la posición de manejo. En general es muy buena y cualquiera, sin importar sus dimensiones, podrá encontrarse cómodo y con todo al alcance dentro del 308. Lo que nos sigue llamando poderosamente la atención es la posición del volante, mucho más baja respecto al promedio de cualquier segmento. En lugar de sostener el volante “arriba”, los brazos lo sujetan en una posición más natural hacia abajo, por lo que tuvieron que reducir el diámetro para no estorbar con las piernas. De esta forma el cuadro de instrumentos queda por encima del mismo y la sensación inmediata es de mayor espacio, mejor lectura de datos y mejor visibilidad en general. Debemos admitir que la primera vez que probamos esta configuración con el 208 no nos fascinó, sobre todo por lo raro que se sentía respecto al resto de los autos, pero ahora, con un segundo punto de vista debemos declararnos fanáticos de los diseñadores de Peugeot, es un gran trabajo de ergonomía que ninguna marca había conseguido antes.

Y si de sensaciones hablamos, hay que mencionar la calidad de marcha, con gran  comodidad incluso para nuestras maltratadas calles, un nivel de insonorización destacado incluso con el gigantesco techo acristalado y la posibilidad de configurar todo para una mejor respuesta dinámica con tan sólo pulsar un botón. La dirección es cómoda y precisa, los frenos responden a la altura de los mejores y la sensación de capacidad dinámica es sobresaliente bajo cualquier contexto. Aceleramos a fondo desde cero y el flexible y bien conocido 1.6 turbo empuja parejo desde las 1,500 rpm y continúa constante casi hasta las 6,000. La ciudad será cosa fácil aunque tendremos que acostumbrarnos a que sólo llega con caja manual de seis velocidades para la versión GT, pues la automática o manual de cinco están reservadas para el motor menos potente en las tres versiones que inician la gama. A su favor, las relaciones de la caja son muy buenas aunque de recorridos un tanto largos, lo que se traduce en una operación suave y en consumos de combustible líderes en su segmento.

No obstante lo cómodo, hay que aclarar que las siglas GT en color rojo en cada esquina de este Peugeot no son sólo adorno, aunado a ellas vienen acabados especiales al interior. Piel, Alcantara, plásticos de primera y hasta costuras en contraste en color rojo harán las delicias estéticas. Pero hay más. El botón Sport a un

costado de la palanca de velocidades libera pequeños demonios dentro del 308, un interesante programa electrónico llamado Driver Sport Pack. Lo primero que notamos es que el panel de instrumentos, primordialmente blanco, se ilumina por completo en color rojo, la pantalla central de la computadora de viaje entre el velocímetro y el tacómetro nos muestra tres gráficas deportivas: entrega de potencia, presión del turbo y entrega de par. Al instante la dirección se afina y reacciona más rápido, el pedal del acelerador tiene una respuesta casi instantánea y, como una dosis de miel sobre hojuelas, como por acto de magia, un profundo sonido de escape deportivo inunda la cabina dándonos la sensación de ser una auto completamente diferente, aunque parte de esto es psicológico, pues el sonido no viene realmente del escape, sino de las bocinas del equipo de sonido. No lo esperábamos, pero aún así nos gusta.

Circulando en modo “Sport”, el GT es divertido y rápido, no tanto como debería ser un deportivo de este segmento pero muy eficiente en cualquier circunstancia, sobre todo considerando que tiene más de 200 hp. Seguramente una futura versión GTi nos sorprenderá con más de 250 hp y la rebeldía absoluta de Peugeot, pero para eso tendremos que esperar.

Sí, es un hatch compacto como todos los demás, pero a la vez se distancia radicalmente de todo lo que hayamos probado. El 308 representa una nueva era en la marca del león y debemos decirlo, nunca habíamos manejado uno de la marca con tanta calidad, tan buen diseño y tan bien equipado. Nos quedaríamos uno con los ojos cerrados.

Peugeot 308 GT, el Quebrantahuesos
Peugeot 308 GT, el Quebrantahuesos
Peugeot 308 GT, el Quebrantahuesos
.
Diciembre 2016
imagenRevista
Año 10 No.125
FORD RAPTOR
IMPARABLE
CHRYSLER PACIFICA
RENACE LA MINIVAN
Facebook
Twitter
hr