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Al Volante “Mercedes-Benz AMG GT S”

Wednesday 03 June 2015

Al Volante “Mercedes-Benz AMG GT S”
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El SLS ve su gloria desvanecerse mientras un mucho más maduro, evolucionado y competente AMG GT se olvida de las sobrevaloradas alas para dar paso,  simplemente, a un auto mejor.

Texto: Carlos Sandoval / Fotos: Uriel Roldán

De vez en cuando es maravilloso ver clásicos “olvidados” renacer en esculturas sobre ruedas que no sólo nos recuerdan lo mejor de otras épocas, sino también nos ayudan a divisar el futuro con adelantos tecnológicos que nos dejan sorprendidos. Así fueron los pasados cuatro años con el regreso del “alas de gaviota” renombrado SLS AMG, el pináculo de la deportividad desde la perspectiva de Mercedes-Benz y heredero del SLR, famoso codesarrollo con McLaren. Desde los mismos años atrás, la firma británica regresó con autos de calle exclusivamente desarrollados por ellos con las reminiscencias del trabajo de Gordon Murray, por lo que Mercedes tuvo que ajustarse el cinturón y sorprender al mundo con su hermoso Gullwing creado por su división Aufrecht Melcher Grossaspach, más conocida como AMG, hoy con cede en Affalterbach.

El SLS fue el sueño de muchos, incluso su presentación mundial nos regresó a la época de oro de la marca de la estrella, manejado por la prensa internacional en la Carretera Panamericana, arrancando en Oaxaca. No obstante las impresionantes —y poco útiles— puertas de gaviota que a varios pusieron en apuros en estacionamiento en paralelo, el SLS se comenzaba a sentir cansado y nunca fue tan competente dinámicamente como otros autos menos “exclusivos” pero mucho más “baratos”. De esta forma, la “nueva” Mercedes, esta que desde hace poco más de dos años hemos visto regresar con toda la fuerza y calidad con la que la ubicábamos hace décadas y madre del World Car of the Year (Clase C), nos volvió a dejar boquiabiertos en el autoshow de París del año pasado con este bebé, el nuevo AMG GT.

La idea era recortar lo más posible el precio y costos de manufactura del SLS y competir en el mercado de “volumen” contra iconos como el Porsche 911 Turbo. Lo lograron. El AMG GT es una escultura en movimiento que combina un poco del pasado, un frontal súper limpio y agresivo e incluso, desde algunos ángulos, sobre todo la trasera, nos recuerda mucho al rival de Zuffenhausen (ambas marcas tienen cuarteles centrales en Sttutgart). Si los vemos frente a frente es evidente que son competidores directos, claro, con perspectivas completamente diferentes pero con esa sensación de premiumness difícil de igualar. Si los vemos desde una perspectiva netamente deportiva, incluso desde el diseño, es un auto mucho más agresivo y propositivo, algunos lo nombrarán simple, pero nosotros creemos que maduró y el paso de los años (sobre el SLS) lo hacen verse mucho mejor. Nos encanta la silueta.

Desde adentro es aún más encantador. Materiales de primerísima calidad, ensambles impecables y una atmósfera que nos hace sentirnos en una nave espacial de película de ciencia ficción son la estampa predominante. La consola central es muy ancha y aloja magistralmente todos los interruptores que ajustan y modifican las configuraciones dinámicas. El problema aquí es que todos estos comandos están ubicados muy atrás en el compacto interior, por lo que el selector de marchas y el —terrible de usar— touchpad del sistema de infoentretenimiento Command Online nos obligan a tomar clases de yoga antes de echar el codo para atrás y cambiar a reversa o seleccionar otra estación de radio. La verdad es que sin importar estos ligeros detalles de ergonomía, el interior es tan suculento que no querremos bajarnos jamás, sobre todo si accedemos a paquetes opcionales como el sistema de sonido con altavoces Burmester (antes exclusivo de Porsche), que sin importar si escuchamos la Obertura 1812, Op. 49 de Tchaikovsky, Happy de Pharrell Williams o a Natalia Lafourcade interpretando Mujer Divina de Agustín Lara, será como vivir un concierto privado de cualquiera de ellos en la Ópera de Sidney.

A pesar de lo maravilloso del sonido de Burmester, es el menos atractivo dentro del AMG GT, pues el mejor instrumento que tiene es un V8 bajo el cofre armado a mano y firmado (literalmente) por un ingeniero responsable en AMG. A pesar de perder el enorme desplazamiento del 6.2 l de aspiración natural del SLS, el AMG GT se “racionaliza” con un “pequeño” V8 4.0 litros apoyado con dos turbocompresores ubicados entre las dos bancadas para ser más eficientes y ocupar menos espacio. El resultado es portentoso. Apretamos el brillante botón rojo de ignición en la consola central y un profundo ronroneo inunda el habitáculo invitándonos a acelerar a fondo y sin titubear. A pesar de haber perdido cerca de 80 hp respecto al SLS, la aceleración y velocidad máxima son prácticamente iguales, con menos de cuatro segundos en el 0-100 km/h y más de 300 km/h como velocidad máxima, mientras los consumos de combustible se reducen considerablemente. Eso es hacer la mecánica más eficiente. Una de las características más destacadas es que el motor, a pesar de estar adelante, termina ubicado completamente entre los dos ejes, incluso más de 20 cm por detrás del eje delantero y con la caja de velocidades (doble embrague de siete marchas) pegada al diferencial trasero (transeje) para terminar con una perfecta distribución de pesos 50/50. Toda esta parafernalia y atención al detalle técnico se traduce en un manejo superior, a nuestro gusto mejor, o al menos más neutral que un 911, que tiene el motor tras el eje trasero, aunque eso lo comprobaremos más adelante con los dos autos juntos.

Al volante todo es perfecto, desde la atmósfera súper exclusiva, la comodidad de los asientos y por supuesto el manejo. Un selector de modo de manejo en la consola central nos permite configurar todos los sistemas (motor, suspensión, caja, acelerador, etc) para circular en nuestra configuración personal, en modo Comfort, Sport, Sport+ y Race, este último únicamente recomendado en un circuito de carreras, pues todas la asistencias electrónicas estarán apagadas para ser más rápidos en circuito pero sin la ayuda de todos los controles que en circunstancias de calle están diseñados para evitar accidentes. La diferencia entre Sport+ y Race es muy grande y a pesar del excelente balance de pesos con el acelerado poco pasado el eje trasero comenzará a deslizar debido a la enorme entrega de par del V8, con lo que pronto podremos acabar con sobreviraje en curvas o, si no tenemos manos y cuidado, viendo en dirección contraria en un “trompo”. Para la mayoría de los caminos y circunstancias no necesitaremos siquiera llegar al modo Sport+, pero si lo hacemos disfrutaremos “como enanos”. Mejor aún, si no queremos ser rápidos y furiosos pero queremos llamar más la atención (como si fuera necesario), podemos únicamente “abrir” el escape con el toque de un botón y disfrutar del rugir del escape aunque circulemos en modo Comfort. La mayor ventaja es que dicha modalidad de manejo es en verdad cómoda, más madura, como si su dueño hubiera “envejecido” junto con su auto. Acelerar, dar vuelta, frenar y prácticamente todo lo hará bien y de buenas, es un deportivo hecho y derecho que llega para cautivarnos y cuestionarnos seriamente si debemos soñar llegar a los 40 con un 911 en mente… ok, no hagamos de lado al coupé de Porsche de nuestros sueños, pero el AMG GT es un serio contrincante que llegó para darle pesadillas a sus “enemigos” y enamorarnos en el camino. Nos fascinó y no lo vamos a ocultar.

EN CIFRAS

MOTOR: V8, 4.0 L, BI-TURBO

POTENCIA: 510 HP

PAR MÁXIMO: 480 LB-PIE

TRANSMISIÓN: AUTOMÁTICA DE 7 VELOCIDADES (DCT)

TRACCIÓN: TRASERA

NEUMÁTICOS: DELANTEROS 265/35 R19, TRASEROS 295/30 R20

VEL. MÁXIMA: 310 KM/H

0-100 KM/H: 3.8 S

CONSUMO: 10.6 KM/L

AUTONOMÍA: 690 KM

SEGURIDAD

FRENOS: DISCOS VENTILADOS DELANTEROS Y TRASEROS

ASISTENCIAS: ABS, ATTENTION ASSIST, AMG DRIVE UNIT, CPA+, DISTRONIC+, ESP, TPMS, ASR Y AMG RIDE CONTROL.

BOLSAS DE AIRE: SIETE

PRECIOS

RANGO: DESDE 2,549,000 PESOS

UNIDAD PROBADA: AMG GT S, 2,700,000 PESOS (ESTIMADO)

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Diciembre 2016
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