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McLaren 720s “El purasangre de Woking”

jueves 02 noviembre 2017

McLaren 720s “El purasangre de Woking”
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IMAGINE EL MEJOR AUTO QUE HAYA MANEJADO, EL MÁS RÁPIDO, EL MÁS VELOZ, EL QUE MEJOR SE HAYA COMPORTADO EN CURVAS… MULTIPLÍQUELO POR MUCHO. EL RESULTADO ES UN CORCEL PURASANGRE DIFÍCIL DE IGUALAR, Y VIENE DE WOKING, INGLATERRA.

Texto y Fotos: Carlos Sandoval

Bravo, es lo único que se nos viene a la cabeza cuando pensamos de nuevo en el 720S al intentar escribir sobre él. No es nuestro primer McLaren, tampoco el más extremo de la línea ni es el que elegiríamos si sólo pudiéramos tener un McLaren, ese honor corresponde al F1 LM, sin embargo, el 720S representa uno de los mejores ejemplos de lo que los ingenieros y apasionados del automovilismo deportivo pueden hacer con su síndrome obsesivo compulsivo: perfección sobre cuatro llantas.

Técnicamente estamos hablando del reemplazo del 650S, el segundo modelo de la línea Super Series, el escalón intermedio en las tres series de modelos de la marca (Sport, Super y Ultimate). No obstante, las diferencias a su antecesor son abismales, desde la estética, las proporciones y, por supuesto, el desempeño.

Las formas son tradicionales de la actual línea de diseño de McLaren, muy orgánicas, talladas en función del flujo aerodinámico e inspiradas en el gran tiburón blanco (cómo no se le había ocurrido a nadie antes). La función principal de estas complejas y hermosas formas es canalizar el mejor aire fresco al motor, pegarlo al piso como un chicle y juntar polvo y piedras como para tener que lavarlo cada que regresemos de la tiendita de la esquina. Pero ¿por qué la tiendita de la esquina?, pues porque buscaremos cada excusa, por tonta que parezca, para subirnos al 720S y disfrutar de sus ganas de acelerarnos el corazón. Es un auto hermoso y adictivo.

El problema del 720S no es que sea atractivo y efectivo por fuera y que sus proporciones sean las mejores de toda la gama McLaren actual (excepto por el P1), sino que por dentro es todavía más impactante. Materiales suaves, excelentes acabados, fibra de carbono funcional por doquier, opción a un equipo de sonido Hi-End, y una cabina que más parece de una nave extraterrestre o un avión caza que un automóvil. Así nos recibe el habitáculo más espectacular al que hayamos entrado y que además está envuelto en la famosa jaula Monocage II (la misma del P1) fabricada como una sola pieza de fibra de carbono incluido el techo, proporciona una extraordinaria rigidez y seguridad para los ocupantes. Además, este habitáculo proporciona una visibilidad excepcional en todas direcciones, a la vez que sirve para pivotar las puertas diédricas de apertura vertical.

Todo suena de maravilla hasta ahora, pero la verdadera magia sucede al momento de presionar el freno y echar a andar el V8 con un solo y enorme botón rojo al centro de la consola, casi como si estuviéramos autorizando el lanzamiento de un misil transplanetario con los códigos presidenciales. El V8 biturbo comienza a ronronear a través de un escape afinado por los dioses, y en segundos querremos acelerar esta bestia. Sin embargo, el 720S es tan capaz que sus límites nunca serán encontrados en calles ni carreteras, ni deberían ser buscados ahí, es una bestia que sólo se puede destapar al máximo en la Autobahn alemana o en una pista de carreras, lugar para el que fue hecho este hito de la ingeniería automotriz.

El V8 con turbos gemelos actuados electrónicamente es una de las joyas de la corona, tanto que es casi el único motor empleado en toda la gama de McLaren, con diferentes especificaciones, rangos de potencia y asistencias. Lo maravilloso de este motor es que el lag es prácticamente inexistente y que puede seguir empujando hasta el corte de inyección como si se tratara de un atmosférico de Ferrari, perdonando el absurdo comparativo, pero sube hasta las 8,500 rpm y pareciera querer seguir empujando cuando hay que cambiar de velocidad. Lo chistoso es que el nivel sonoro y lo emotivo del V8 es tanto, que constantemente nos encontraremos cambiando de marcha mucho antes de lo que deberíamos, perdiendo desempeño por factor humano. Lo mejor para solucionar esto es cambiar al modo de manejo de pista, donde el panel de instrumentos totalmente digital gira 90 grados hacia delante para mostrarnos una pantalla digital horizontal que resume lo más importante: velocímetro en pequeño, y cuentarrevoluciones digital, lo esencial para saber que aún no es momento de tirar de la maneta derecha y cambiar en un santiamén a la siguiente marcha.

Ayudando a la maravilla de motor, el bastidor de fibra de carbono, uno de los más modernos y complejos sistemas de suspensión electrónica activa, dirección hidráulica para el disfrute de los más puristas y un sinfín de sensores, hacen del 720S un felino en actitud de caza en la montaña, fino, preciso, reactivo al mínimo impulso.

Si aceleremos a fondo, su nombre hará justicia con los 720 hp canalizados exclusivamente a las ruedas traseras y despegará mucho más rápido que un Lambo Aventador S, emulando tiempos de 0-100 km/h similares a los de un tesla Model S P100D en modo Ludicrous, una locura que roza los 2.9 segundos. Si seguimos acelerando pasados los 100 km/h, el 720S continuará empujando hasta alcanzar los 341 km/h. No es más que un Mclaren F1 de hace 20 años, aunque sí más pronto y con mucha mayor seguridad que con aquellos estándares.

Ahora, en la pista la historia es diferente, pues el modo Track cobra aún más sentido con tanta capacidad dinámica y artilugios tecnológicos para los conductores que se atrevan a llevar este monstruo al límite. La capacidad de tracción, adhesión de los neumáticos al asfalto, respuesta de amortiguadores y la brutal fuerza de frenado una vez se han calentado los discos cerámicos, hacen que nuestra velocidad de paso por curva sea altísima, tanto que muy pocos se atreverán, con el conocimiento y práctica suficientes, a llevar el 720S al límite real. Si así lo deseamos o si queremos entretenernos con un juguete de ocho millones de pesos, el Variable Drift Control nos hará sentir Ken Block en Gymkhana 20 sin necesariamente ser expertos en drifting, regulando el ángulo final permitido en cada curva y sin pasarnos de tueste con el acelera dor. La verdad, no nos atrevimos a desconectar por completo el control de tracción, pero por lo neutral y predictivo del chasís, podemos estar seguros que el 720S sería una máquina perfecta de conversión de neumáticos en nubes de humo, siempre bajo control y con mucha diversión.

El tema con el 720S es que es mucho más auto de lo que la mayoría de nosotros somos pilotos, es decir, tiene límites tan altos que probablemente la mayoría de sus dueños jamás experimentarán el auto y sus capacidades al 100%, simplemente disfrutarán de un auto hermoso, rápido, exclusivo y, desde nuestra perspectiva, uno de los mejores productos de la ingeniería moderna. Hoy en día, en su segmento de tamaño y rangos de potencia, es el mejor superdeportivo que se puede comprar.

Quizá sea un poco de nostalgia por el parecido de formas y proporciones, pero es tan bueno que nos recuerda al mejor deportivo del siglo XX: el McLaren F1, y eso es lo mejor que podemos decir de este gran auto.

EN CIFRAS

MOTOR: V8, 4.0 l, bi turbo

POTENCIA: 720 hp

PAR MÁXIMO: 568 lb-pie

TRANSMISIÓN: Automática de 7 velocidades (SSG)

TRACCIÓN: Trasera

NEUMÁTICOS: 245/35 R19 adelante, 305/30 R20 atrás

VEL. MÁXIMA: 341 km/h

0-100 KM/H: 2.9 s

CONSUMO: 9.34 km/l

AUTONOMÍA: 700 km

SEGURIDAD

FRENOS: Discos ventilados en las cuatro ruedas

ASISTENCIAS: ABS, EBD, TCS, ESC, VDC, HHA y Drift Control

BOLSAS DE AIRE: Seis

PRECIOS

RANGO: de 7,425,000 a 8,460,000 pesos

UNIDAD PROBADA: 720S; 8,460,000 pesos

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