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Alfa Romeo 4C “Macho Alfa”

Thursday 02 July 2015

Alfa Romeo 4C “Macho Alfa”
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105 años atrás, los fundadores de la Annima Lombarda Fabbrica Automobili no pudieron imaginar un bólido tan pequeño y ligero que a pesar de sus dimensiones pudiera espantar a los más grandes. El 4C llegó para dirigir a la manada.

Alfa Romeo es una de las marcas más longevas y con historias más interesantes del mundo automotor, empezaron directo en las carreras e incluso sirvieron como base para el nacimiento de iconos como Ferrari. Si bien el primer auto de A.L.F.A, el 24 HP de 1910, debutó con apenas 1,000 kg, sus escasos 24 hp no fueron suficientes para ganar su primera competencia, la Targa Florio en la isla de Sicilia. Hoy, la historia da la vuelta con la incorporación del más reciente juguete de Alfa Romeo, el 4C, que con un peso muy similar a su antepasado, 100 años después es 1,000% más potente que su tatarabuelo, lo que significa que mantuvo el peso pero incrementó la potencia a un ritmo de 10% cada año subsecuente durante todo un siglo.

Si la fórmula le suena conocida tiene toda la razón. El primero en pensar algo así fue Anthony Colin Bruce Chapman, fundador de Lotus y cuya filosofía era “Cualquier auto que termine una carrera en una sola pieza es demasiado pesado”. Colin nunca vio nacer al Elise, que llegara 14 años después de su muerte para dar continuidad a su perspectiva única de la relación peso/potencia. El 4C es la interpretación de Alfa Romeo de esta misma filosofía de competición: con menos peso no se necesita tanta potencia para ser más rápido que los demás. La idea no es nueva, pero hablamos de un nicho de mercado tan pequeño y exclusivo que la mayoría de los integrantes presentes y pasados surgieron de fabricantes independientes y donde podemos destacar ejemplares como el Ariel Atom, BAC Mono, Caparo T1, Caterham R500, Donkervoort S7, KTM X-Bow, Lotus Elise, Mastretta MXT, McLaren F1, Vühl 05 y VW XL Sport, donde incluso figuran dos nombres  exicanos. La principal diferencia entre el 4C y la mayoría de estos vehículos es esencial: detrás del 4C está FCA,  uno de los más grandes consorcios automotrices a nivel mundial. Lo que esto significa es maravilloso incluso para un auto de tan bajo volumen de producción: acceso a los mejores centros de ingeniería, a los más grandes proveedores y desarrolladores de autopartes, a la mejor tecnología de producción, a controles de calidad que ningún fabricante pequeño  soñó y lo mejor: a los diseñadores de Alfa Romeo.

El 4C hereda mucho de la silueta de uno de los más bellos autos de toda la historia, el Alfa Romeo 8C Competizione, y de igual forma su esquema de nombre, donde “4C” significa “Cuatro Cilindros” a diferencia de los ocho de su hermano mayor. Las formas son orgánicas, suaves y con un toque de sensualidad que muy pocos autos pueden presumir hoy en día. Juzgue usted, pero creemos que no tiene rival en belleza, al menos dentro de su nicho de mercado. Al ver los detalles notamos que el esquema es exactamente el mismo que el de un Lotus Elise o un Mastretta MXT. Mismo tipo de construcción, materiales, acomodo mecánico, soluciones, concepto, incluso mismos olores, pero a diferencia de los ingleses y los mexicanos, el 4C presume un nivel de acabados que los demás jamás podrían igualar. La calidad es la misma que podemos ver en un Giulietta o un MiTo, la exclusividad es similar a la de aquel hermoso Brera y el producto terminado es un automóvil moderno, industrial y hecho como lo dictan los cánones y las normatividades modernas sin tener que pasar por los molestos detalles de bajo presupuesto de sus “competidores” como malos sellos en puertas, mal aislamiento acústico, vibraciones por doquier y demás detalles del mundo de los autos de bajo volumen. El 4C es todo lo que marcas como Lotus y Mastretta no han podido hacer, y nos declaramos fanáticos de todos ellos.

Por otro lado y a pesar de las dimensiones, la etiqueta de precio no es precisamente asequible para todos. Si pensamos en un compacto deportivo con un motor de 240 hp, quizá en nuestra mente no superemos los 500 mil pesos, pero no es un auto cualquiera, es un Alfa Romeo y por absurdo que suene, eso tiene un precio. Claro, en el 4C no estamos pagando casi 1.3 millones de pesos por un emblema, hay cómo justificarlo, y mucho. El chasís es una especie de habitáculo de fibra de carbono con sub bastidores de aluminio adelante y atrás, mientras que la carrocería o semi monocasco está hecha con resinas sintéticas compuestas y algunas piezas de polímeros de ingeniería. Sí, suena muy técnico, pero básicamente todo es plástico, de las mejores calidades y grados, pero plástico en fin. Todo esto se traduce en una estructura rígida, ligera y con una resistencia torsional excepcional. Sumamos interiores simples, y el resultado es un auto que apenas sobrepasa los 1,000 kg, pero con considerablemente mayor cantidad de equipamiento respecto a autos similares, incluidas cuatro bolsas de aire, asistencias de conducción, caja de doble embrague y demás amenidades modernas.

Al volante la experiencia es radicalmente inesperada. Si nunca ha manejado un Lotus o un exótico (y aparentemente extinto) Mastretta, no podrá entenderlo del todo hasta ponerle las manos al 4C. El hay palanca, las marchas cambian automáticamente en modo “A” o con las manetas detrás del volante en modo “M”. A esto se suma el programa de modos de manejo D.N.A., que nos permite elegir directamente entre tres opciones: Dynamic, Normal y All weather, aunque con un truco accederemos al modo Race, que desconectará parcialmente las asistencias electrónicas para permitirnos exprimir hasta la última gota de dinamismo en una pista. De hecho, en este modo también disponemos de launch control, llevando el cuentavueltas hasta casi las 3,000 rpm y soltando los frenos y la primera marcha para hacer nuestra mejor arrancada posible. Acelerando a fondo en este acceso al habitáculo es un tanto complicado, nada que la postura de yoga “saludo al dragón” no pueda solucionar. Un poco de contorsionismo y estaremos adentro de un muy compacto pero exquisito interior que incluye asientos en piel, algunos compartimentos escondidos por aquí y por allá, acabados en Alcantara, costuras en contraste, botoneras de muy alta calidad y hasta un equipo de sonido (que no es de la marca) bien integrado al centro y viendo directamente al conductor. Apoyamos el pie izquierdo bien plantado sobre el cuarto pedal (muy racing), giramos la llave y un hermoso ronroneo inunda el habitáculo precedente del afinado escape. Sí, es un cuatro cilindros, pero así como FIAT lo hizo con el 500 Abarth, el 4C suena a gloria incluso en ralentí. Presionamos el botón “1” en la consola central y la caja TCT de doble embrague engrana la primera marcha alistándose a despegar. No modo se siente un tanto rudo en el primer cambio de marcha, pero los subsecuentes son más moderados, nos recuerda vagamente a la caja PDK de Porsche pero menos rápida y violenta. A su favor, los demás modos son más civilizados y el 4C se convierte en un auto que incluso podremos disfrutar en la cotidianeidad de la ciudad (no todos los días). Las vueltas la da como si fuera el tren magnético japonés, los frenos reaccionan como los de un avión y soportan el calor estoicos, sólo será tema de ajustarnos al balance de la suspensión que a veces pueden hacernos subvirar en curvas rápidas o sobrevirar en curvas cerradas con mucha tracción en las ruedas traseras. Para ser honestos los 241 hp a veces parecen menos, pero por experiencia este tipo de autos en manos expertas pueden llegar a ser más rápidos en circuito que súper deportivos del triple de precio, y eso, no tiene precio.

Quizá por un poco de nostalgia, otro tanto de gusto hacia la vieja y purista escuela, un poco por admiración, presencia de marca, exclusividad, diversión y manejo, pero el 4C nos enamoró. Es un juguete caro, pero si sabemos lo que estamos comprando, vale cada centavo.

En cifras

MOTOR: L4, 1.7 L, TURBO

POTENCIA: 241 HP

PAR MÁXIMO: 258 LB-PIE

TRANSMISIÓN: AUTOMÁTICA DE 6 VELOCIDADES (TCT)

TRACCIÓN: TRASERA

NEUMÁTICOS: DELANTEROS 205/45 R17 88Y, TRASEROS 235/40 R18 95Y

VEL. MÁXIMA: 258 KM/H

0-100 KM/H: 4.5 S

CONSUMO: 14.7 KM/L

AUTONOMÍA: 588 KM

SEGURIDAD

FRENOS: DISCOS VENTILADOS EN LAS CUATRO RUEDAS

ASISTENCIAS: ABS, ESC, CBC, HSA Y ASR

BOLSAS DE AIRE: CUATRO

PRECIOS

RANGO: 1,300,000 (VERSIÓN ÚNICA)

UNIDAD PROBADA: 4C; 1,300,000 PESOS (ESTIMADO)

Alfa Romeo 4C “Macho Alfa”
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Diciembre 2016
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