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Necesaria una política para disminuir contaminación

Wednesday 11 May 2016

Necesaria una política para disminuir contaminación
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Ante la compleja situación de movilidad y calidad del aire que vivimos en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM), renace un debate sobre la viabilidad y perspectiva que tiene esta megalópolis en el corto, mediano y largo plazo. En este contexto se realizó el Foro sobre Contingencia Ambiental, Movilidad y Colapso Vial, en donde Organizaciones de la Sociedad Civil, académicos y especialistas se reunieron para establecer una visión crítica del panorama de políticas públicas aplicadas en la ciudad, y dar propuestas para mejorar tanto la calidad del aire como la movilidad.

El problema de contaminación atmosférica en la ZMVM ha sido persistente a pesar de diversas políticas públicas implementadas para reducirla. Las concentraciones de contaminación de partículas suspendidas con un diámetro menor a 2.5 micrómetros (PM2.5) se han mantenido por encima de la norma de calidad del aire, tanto en el límite anual como en el de 24 horas, desde que se inició su medición en 2003 en la Ciudad de México (INECC, 2015). Las contingencias ambientales de las últimas semanas, son provocadas por contaminación de ozono y que son disparadas por la reacción química entre los óxidos de nitrógeno (NOx) y los compuestos orgánicos volátiles (COV), que provienen tanto de fuentes móviles (el parque vehicular genera el 87% del total de NOx y el 31% de los COV)) como de área (el 68% de los COV son generados por fugas de vapores de gasolineras, fugas de gas LP de tanques domésticos, solventes en la industria química, talleres y en hogares) (Torres, 2016). La exposición prolongada a estos contaminantes trae consigo serios problemas de salud pública por un incremento en la mortalidad prematura y por enfermedades respiratorias (INECC, 2015).

Sobre este tema, Kate Blumberg, Líder en México del Consejo Internacional de Transporte Limpio (ICCT) ofreció una visión completa del marco normativo para mejorar la calidad del aire, de los combustibles, haciendo más exigentes las normas de emisiones de contaminantes del transporte ligero y pesado, en el que llevamos 22 años de atraso. Ambas medidas son fundamentales para mejorar la calidad del aire. Si se establece una transición de fortalecimiento normativo en referencia con las mejores prácticas internacionales, se podría migrar a una tecnología de control de emisiones que puede reducir hasta en 82% las emisiones de contaminantes de Gases de Efecto Invernadero (GEI´s) para el 2035, con respecto a las emisiones que tuvimos en 2015. De no modificar nuestro marco regulatorio, para 2035 las emisiones del transporte aumentarían hasta 89% más de lo que tuvimos en 2015.

Blumberg, manifestó: “No es posible solucionar la crisis de calidad de aire sin normas estrictas para vehículos nuevos de carga, autobuses y autos particulares. Son el instrumento más costo-efectivo para el sector de transporte”.

En tanto, Iván Islas, consultor y experto en el tema, así como el Dr. Agustín García del Centro de Ciencias de la Atmósfera, coincidieron en que la política de prohibición a la circulación vehicular ante los últimos casos de contingencia ambiental, es una respuesta de emergencia. El costo de dicha política puede ser alto en términos sociales y económicos, poco efectivo al atacar solo una de las fuentes y sobre todo en el mediano plazo exacerba el incremento del parque vehicular y por lo tanto la congestión y las emisiones. Es necesario contar con una política integral que incluya a vehículos que utilicen gas como combustible y que son altos emisores de Compuestos Orgánicos Volátiles (COV’s). El Hoy No Circula es eficaz para reducir el CO (monóxido de carbono), pero no así para reducir el ozono por la compleja interacción de los contaminantes en la atmósfera.

El Dr. Agustín García, señaló la marcada diferencia que hay entre las emisiones de autos dentro de la Ciudad de México y fuera de ella. La razón de ello estriba en la verificación vehicular, que debería ser dinámica y obligatoria para los 6 estados del centro del país.

Las concentraciones de ozono han disminuido en los últimos años, sin embargo la calidad del aire depende de factores meteorológicos y la emisión de contaminantes; las emisiones en la ZMVM son de tal magnitud que las propias condiciones meteorológicas de sistemas de alta presión (cielos despejados y vientos débiles)  inducen mala calidad del aire, y las contingencias se han incrementado ya que la norma de calidad del aire es más restrictiva. 

“La reducción de un precursor de ozono, que son los óxidos de nitrógeno  (NOx,) no conlleva a una disminución de ozono de forma local. El aplicar el control posterior a un episodio de mala calidad del aire no apoya a la protección de la salud debido a que la ventilación en la ZMVM hace que cada día se tengan eventos que no dependen del día anterior.  Se requieren medidas de control de COV para mejorar la calidad del aire y buscar que dejen de circular vehículos a Gas (Natural LP)”, dijo Agustín García. 

 Al respecto, Iván Islas, especialista en el tema explicó que desde la parte de incentivos económicos hay mayor posibilidad de mejorar la calidad del aire. A través de impuestos verdes como el cargo por congestión, aumentar la carga fiscal a los combustibles, “el que contamina paga”.  Explicó: “Existen en el mundo diferentes experiencias que han hecho uso de los instrumentos económicos directos como los cargos por congestión, los subsidios cruzados al transporte público, los parquímetros, los impuestos a las emisiones, los sobreprecios a la gasolina, entre otros, como medio para incentivar modos de transporte alternos, masivos, eficientes y limpios. Al contrario de las prohibiciones, los instrumentos económicos permiten a la ciudadanía escoger entre aquellos viajes de alto valor en los que se está dispuesto a pagar por el uso del vehículo y aquellos que por el ingreso, la cercanía, el tiempo o la disposición de otros modos no estarán dispuestos a pagarlo”. 

Los instrumentos económicos permiten que las personas se vayan ajustando al cambio en precios relativos de sus viajes, haciendo cambios de horarios, logística, ubicación, modo, tecnología, uso compartido, de manera que la adaptación se va dando de manera gradual hasta llegar a un óptimo social. Los instrumentos económicos a diferencia de las prohibiciones pueden generar los recursos necesarios para implementar medidas de desarrollo orientado al transporte que incluyan ciclo vías, carriles exclusivos de transporte público, infraestructura peatonal, cambio tecnológicos en vehículos de transporte masivo, etc. Ciudades como Londres, Milán, Gotemburgo, Estocolmo, han utilizado de manera exitosa los recursos generados por los cargos por congestión para apoyar este tipo de medidas de transporte público y alterno (ECF, 2016).

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