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SEAT Tarraco desafía al desierto de Marruecos

martes 19 marzo 2019

SEAT Tarraco desafía al desierto de Marruecos
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La firma española puso a prueba a SEAT Tarraco en las exigentes condiciones del desierto de Erg Chebbi, el más grande de Marruecos. El SUV familiar sorteó de manera exitosa 22 kilómetros de montañas de arena, cambios de terreno y temperaturas extremas que van desde los 0 hasta los 50 grados centígrados.

El desierto es uno de los lugares del planeta con la oscilación de temperatura más radical. En pocas horas se pasa de las temperaturas bajo 0 de la noche hasta los 50 grados del día. Por eso es imprescindible lograr que la temperatura del exterior no afecte al interior del vehículo y al conductor. “La temperatura idónea es de 21.5°C y se le llama ‘temperatura de confort’. La opción Auto de climatización sirve precisamente para regular de forma automática la temperatura de nuestro vehículo”, señala María García, ingeniera del Departamento de Desarrollo y Aerodinámica de SEAT. El climatizador de tres zonas, con control desde la segunda línea de asientos, consigue ofrecer un confort individual incluso en estas condiciones adversas.

Para llegar a la duna hay que sortear terrenos pedregosos y desniveles que exigen un manejo preciso en cada momento. Con el control de chasis adaptativo de Tarraco, el sistema ajusta automáticamente la firmeza de la suspensión, modificando sus características en función del firme y el estilo de conducción. “El sistema es capaz de reaccionar en cuestión de milisegundos a los baches de la carretera para optimizar su comportamiento, lo que facilita la travesía hasta la duna”, explica Stefan Ilijevic, responsable Pre-desarrollo, Patentes e Innovación de SEAT.

Si algo caracteriza a esta zona son sus impresionantes dunas, que pueden alcanzar hasta los 150 metros. Escalar una montaña de arena requiere adaptar los asistentes: “Por ejemplo, antes de entrar en la duna desactivamos el sistema de control de estabilidad, para evitar el bloqueo de las ruedas y que éstas sigan buscando la tracción en el terreno”, aconseja Ilijevic.

Encontrar una gasolinera en medio del desierto sí que es un reto. Tarraco cuenta con un depósito de 60 litros, pero para aguantar los 50 días que es capaz de estar un camello sin beber, hace falta recargar gasolina. “El manejo en las dunas exige de mucha potencia, que genera un mayor consumo. Afortunadamente contamos con un gran depósito”, según Illjevic.

Según avanza el día, el desierto cambia del color anaranjado al dorado. Sus impresionantes crestas generan sombras que complican la decisión de los trayectos a tomar. Las luces frontales FULL-LED que incorpora SEAT Tarraco se convierten en una ayuda al proporcionar una iluminación más clara y nítida. “En la fase de desarrollo, componentes como los faros y pilotos llegan a pasar hasta diez días a temperaturas extremas de -40° a 90° C en una cámara climática para poner a prueba su resistencia, y así asegurar su rendimiento en zonas tan exigentes como el desierto”, recuerda el ingeniero de SEAT.

SEAT Tarraco desafía al desierto de Marruecos
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