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El día que Le Mans aplaudió a un héroe

Wednesday 22 June 2016

El día que Le Mans aplaudió a un héroe
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El sueño de Frédéric Sausset desde niño era competir en las 24 Horas de Le Mans. Vivió la mítica carrera de cerca de la mano de su padre, otro apasionado del deporte motor. El ruido de los autos a toda velocidad y el olor a gasolina lo hacían vibrar, eran un aliciente para él. Este fin de semana cruzó la bandera a cuadros de la carrera más famosa de resistencia, sólo que este empresario no tiene brazos ni piernas.

¿Cuántas veces no hemos escuchado la frase. “la vida te puede cambiar en un segundo”? Tal vez en cientos de ocasiones, pero si en lo personal no nos ha sucedido algo impactante resulta banal. A Frédéric Sausset, en 2012, la vida le dio un giro impresionante. Dueño de varias tiendas de ropa en la región de Loir-et-Cher y con la vida prácticamente resuelta, una septicemia necrosante lo dejó sin piernas, sin un brazo y sin una mano.

Durante unas vacaciones en la costera de Landes, un rasguño en un dedo de su mano le interrumpió la vida de forma drástica. Los planes que en aquel tiempo tenía se ahogaron. Una bacteria se adentró en su cuerpo y le obligó durante meses a luchar contra la muerte. Los médicos optaron por cortarle las dos piernas, un brazo y una mano para detener la expansión de la septicemia.

La mentalidad de este héroe cambió. Sabía que sólo tenía dos opciones, dejarse morir o tener un motivo para sobrevivir, y lo consiguió cuando en 2015 se fijó el reto de prepararse para disputar las 24 Horas de LeMans.

“Cuando era niño, era un apasionado de las carreras de coches. Iba al colegio con un cochecito pequeño de carreras y a las 24 horas de Le Mans con mi padre”, cuenta por teléfono desde el box del equipo SRT41 —creado por él mismo en 2013— en Le Mans al diario el País.

El fin de semana pasado logró su mayor hazaña en la vida. Correr un auto a una velocidad de 300 kilómetros por hora en una pista donde han corrido los mejores pilotos del mundo. Superó sus miedos y traumas de hace 4 años, fue ovacionado y cumplió con su sueño de niño.

El prototipo LMP2 —segunda categoría de la prueba—, de chasis Morgan y motor Nissan, fue adaptado para que pueda pilotarlo. El acelerador y el freno están conectados a un artilugio que permite accionarlos con el cuádriceps de cada pierna. En vez de volante, una prótesis sujeta a su brazo derecho se engancha en la dirección del coche. Las marchas son automáticas, especialmente preparadas para este circuito. Cuando sus otros dos compañeros toman el relevo, el volante y los pedales habituales sustituyen el peculiar sistema.

Sausset, piloto y héroe, eligió el Garaje 56, reservado para un equipo invitado. Condujo un LMP2 con motor Audi a lado del experimentado Christophe Tinseau, quien ha participado 12 veces en la carrera y de Jean-Bernard Bouvet.

El francés concluyó la prueba en el sitio 38. ¡Pero qué más da el lugar!, su triunfo está en la inspiración y en las ganas no sólo de competir en Le Mans, sino en la fuerza por vivir y de demostrar al mundo que en esta vida todo se puede realizar.  

El día que Le Mans aplaudió a un héroe
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Diciembre 2016
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